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Se muestran los artículos pertenecientes a Junio de 2005.

13/06/2005

Con la vena de la frente palpitante

Los sentimientos que te asaltan sentado en el WC, atendiendo a una de aquellas cosas que aún nos unen con todo ser viviente, pueden ser de lo más variado. Miedo ante lo desconocido, incertidumbre ante el futuro próximo incierto, alegría ante un desenlace rápido, frustración e impotencia,… realmente, un abanico de lo más variopinto.
El otro día me encontraba yo enfrascado en dichos menesteres (tarea rápida en mi caso, casi como siempre, que le voy a hacer, es un don) y, no se porqué, se me ocurrió que yo era el único ser de la tierra que hacía eso, no en ese momento, sino siempre. Es ilógico pensarlo, pero por lo que sé de biología todo debemos cagar. No obstante, se hace raro pensar que todo el mundo que ves, aquél tío que toma un café con aire displicente en la barra del bar, aquella tía buena que se cruza contigo por la calle, tu madre, tu jefe,… no, no puede ser, se hace extraño… Pero en el fondo lo sabes, ellos también tienen esa imperiosa necesidad. ¿Qué es lo que hace que mi mente piense de esta forma? Si hacemos caso de los consejos de sabios, lo que nos dicen que la televisión ejerce una influencia elevada en nuestra forma de pensar, deberíamos pensar que ese es el motivo. Y aunque, normalmente discrepe con dicha autoridad (¿competente?), debo reconocer que en este caso tienen razón.
A mi entender, no se si por ahorrar cinta o porque, simplemente queda mal a ojos del espectador, casi la totalidad de las películas y/o series que podemos ver en nuestra casa, en nuestro comedor, en nuestro sofá, no se ajustan a la realidad. Y no es que lo distorsionen, sino que potencian, remarcan, ciertos aspectos de los protagonistas, los más llamativos, seguramente para hacer productos más llamativos, y por el contrario dejan de lado ciertas rutinas más lógicas, a mi entender. Ya sé que algunos me dirán que lo que digo es una gilipollez, que no hay nadie que le interese ver la cotidianidad de los personajes, etc. Pero lo cierto es que, a mí, personalmente (y que conste que ahora no quiero ver como cagan todos los personajes de cada película) me interesaría ver a la gente de cierta forma más realista. ¿O alguien se imagina a Sharon Stone, después de pegar un polvo con Miguelito Douglas, yendo al bidé a limpiarse los costrones resecos de la entrepierna? Hay más ejemplos que se me vienen a la cabeza. Superman lavando su traje después de una dura batalla; Cobra, encarnado por Don-rictus-inmutable Stallone, pasando por el lava-lava su coche, esperando pacientemente a que le den el SuperAbrillantadoDeLuxe; Cameron Díaz dándose cuenta que se ha quedado sin Támpax y más imágenes que seguro que os vienen a la cabeza fácilmente.
Por no hablar del cúmulo de desdichas de las series de televisión. Dichas series nos intentan hacer creer que, por ejemplo, las cosas que les pasan a los protas de turno son cosas de lo más real. Y en parte es cierto. ¿Pero como no nos van a pasar? Si es que les pasa de todo. Joder, es que en una pandilla de seis amigos se juntan todos los sucesos posibles. ¿Cómo puede ser que a solo seis personas, sin haber abandonado el instituto y con solo 17 años, les pase lo siguiente?: Atropellos, fundar un grupo de música (con éxito de ventas), peleas entre ellos y con otros grupos, viajes a tutiplé, bodas, divorcios, contagios de SIDA, embarazos, pasar la selectividad (tres veces), crear un videojuego, enfrentarse con dos asesinos en serie, enrollarse todos con todos (con todos), se arruinan, les toca la lotería, se enrollan con las/los profes, señoras de la limpieza, conserjes, trabajen en la cafetería del insti (todos, profes, conserjes y señoras de la limpieza incluidos), se cruzan con todos los mafiosos de la ciudad, mueren ocho integrantes del grupo, resucitan dos, trece intentos de homicidio, 23 cambios inesperados de carácter, de forma irreversible, y un largo etc. y en cambio no se ve a nadie cagar en toda la puta temporada, manda cojones.
Y es que este mundillo del cine, se me antoja vacio, tal y como le parecía el nuestro a Neo, veía que algo no le encajaba, que todo era irreal, que había algo que no le dejaba ese regustillo a realidad.
Después vienen los malentendidos. Que si tu chica esperaba que te declararas arrodillado en la Fontana di Trevi con banda de música incluida, que si a todas las tías les llega el orgasmo cada 0,15 minutos, que si tus pedos no huelen,… La realidad nos incomoda, nos intentamos alejar de ella acercándolos más al celuloide, olvidándonos de que lo que se nos presenta es artificio, verdad a medias y lo que realmente nos sucede dista mucho de la utópica versión humanoide del cine.
Bueno, después de esta soberbia estupidez, sabiendo que las películas y las series nada más que son eso y que no me las tengo que tomar como un guión de la vida me voy. Este artículo podría ser más extenso, pero la verdad es que me estoy meando.

16/06/2005

La Presencia

Estaba a punto de alcanzar el sueño. Se encontraba en ese punto donde el tiempo pasa de una forma extraña, deslizándose, dejándose llevar con desgana, de puntillas. Pese a que empezaba a hacer calor, permanecía tapado hasta los hombros con una manta, por pereza a poner la ropa de verano. Esto le había creado una pequeña mancha de sudor en la espalda, molesta, pero era más soportable que tener que levantarse a cambiar la manta.
En el momento justo, cuando solo le faltaba un leve empujón para quedarse dormido, una sensación le atenazó el corazón en un instante. Se presentó en un poderoso destello de lucidez, rápido, contundente. Alguien le estaba mirando. Súbitamente sintió un terror indescriptible, similar al que le acompañaba cada noche cuando él no era nada más que un crío, esa clase de miedo irracional que paraliza todo el cuerpo, dejándote respirar nada más, para que puedas paladear el pánico con tranquilidad, sin prisas, durante toda la noche, si hacía falta.
Tenía los ojos de (persona, animal, ente) eso, clavados en la nuca, lo juraría. Sentía su presencia, opresiva. Las paredes de la habitación se movían, notaba como se iban comprimiendo, cerniéndose sobre él, haciendo que ÉL se acercara más y más cada segundo que pasaba. No obstante no podía girar el cuello, le daba demasiado miedo. Pensaba que como se girase y viese algo que normalmente no encajara con el perfil oscuro de su dormitorio, no lo podría soportar, le estallaría el corazón.
Sintió un escalofrío que le recorrió toda la espalda. El sudor que antes casi no notaba se había extendido cubriendo totalmente su espalda. La única diferencia es que ahora estaba frío, y a cada momento que pasaba se enfriaba un poco más, dejándole claro, sin ninguna duda, que el aliento de esa cosa, era el causante.
Rojo, color rojo. La sangre le golpeaba fuertemente la sien, apartando la oscuridad y llenándole los ojos de sangre, roja. ¿Qué cojones había sido aquél sonido? Lo sabía, no se había equivocado, había alguien. Eso había deslizado un pie, lo había arrastrado, seguro que lo había oído. Tenía la boca llena de saliva, demasiado asustado para acordarse de tragar. Un fino hilo se desprendió de su boca y fue a parar a la almohada, pasando previamente por toda su mejilla. Hacía tiempo que las lágrimas habían salido de sus ojos y desde entonces no habían parado. Ese llanto silencioso pero profuso había causado que la nariz también le goteara. Tenía la cara empapada. La boca le sabía a hierro. No iba a poder soportarlo mucho tiempo más.
El corazón a mil. La certeza de que el tiempo se había detenido y había mandado a todo el mundo a tomar por el culo, dejándolo sólo a él en el mundo frente a esa bestia. Tenía que girarse, tenía que verlo, debía sacar fuerzas de donde fuera. Pero no podía. Nopodíanopodíanopodíanopodía. Intentaba girar el cuello pero estaba agarrotado. Se le habían montado los gemelos, tenía los puños muy apretados. Las uñas se le habían clavado en las palmas y la sangre le manchaba las manos. La espalda encorbada. Posición fetal. El brazo izquierdo dormido. Empezó a balancearse de forma sutil. Iba a girarse. Iba a girarse.
En el último instante, logró reunir valor y dio un salto hacia su izquierda, mirando fijamente hacia la oscuridad, al punto donde estaba la puerta de entrada. Allí no había nada. Nada de Nada. Alivio. Poco a poco, se fue girando, sin fiarse del todo, para volver a su lecho, cuando algo le tocó el hombro izquierdo. Como si se hubiera activado alguna palanca, botó, girándose por completo, reposando la sudorosa espalda sobre el colchón, mirándole a los ojos. Era lo único que se le veía. Se le empezó a nublar la vista dejó de percibir todo lo que le rodeaba, permaneciendo solamente esos ojos clavados en su frente, en sus entrañas, en su alma. Notó que se le paraba el corazón y lo último que llegó a escuchar fue, levemente, como le decía: Aquí se acaba todo.
16/06/2005 09:04 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 4 comentarios.

29/06/2005

Cazador cazado

predator-bust-close.jpegHe vuelto a ver, por quincuagésima vez Depredador. Y la verdad es que no me canso. Puedo verla una y otra vez, sin pestañear. Da igual que me sepa los diálogos, las escenas, la cantidad de veces que apretan el gatillo, da igual. La encuentro soberbia. Una joya de su género. Y es que pertenece a un grupo de películas representativas de una época. Pocas películas de acción actuales pueden compararse a las que se hacían antes. Ahora priman mucho más la acción pura, con movimientos rápidos de cámara, saltos vertiginosos, con protagonistas vacíos, que sólo están allí para eso, pegar tiros. Me vienen a la cabeza muchos de estos títulos, que como Predator, no puedo dejar de ver. Películas como La jungla de Cristal(I) y Arma Letal, que sin tener argumentos muy originales (poli bueno pero que está bién jodido se mete en un berenjenal que tal para matar al malo muy malo que cual); The Thing, joder, que puta pesadilla, terror psicológico de verdad; Conan El Bárbaro, Dino de Laurentis Brutal, esta película cae como una losa (y ya van dos Schwarzenegger); Desafío Total, sin comentarios Yoda-Pujol (tres Arnolds); Batman, Oscuro Burton donde los haya; y terminar aquí con Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, por terminar con algunas (pues hay muchas más) representativas, como ya he dicho antes, de una época, que aunque ya se que abarca muchos años, que es punto de referencia.
Y siguiendo con Depredador, es difícil explicar lo que siento con esta película, pero se podría decir que representa, tal y como representa Alien, el paradigma del ser humano, o sea, la catálisis deportiva, la caza salvaje. Aunque podríamos decir que el Alien cazaba para poder reproducirse, encaja también en el sentimiento que quiero explicar. Mucha gente, viendo conmigo Predator, me ha preguntado: ¿Por qué mata el bicho éste? Pues bien sencillo, por diversión, contesto yo. La mueca de desaprobación ante esta excusa para montar un guión es la réplica hacia mi comentario. Pues a mí no me parece que sea una mala explicación, y tampoco que sea poco creible. Pensar que es absurdo que un bichejo se pegue la pateada interestelar solo para romper cráneos me suena tan absurdo o tan creible como que cuatro domingueros conduzcan desde las tres de la mañana durante 300Kms para matar ciervos (que a la postre no se van a comer, sino que van a colgar su cabeza del salón, tal y como hace Predi con las nuestras). Al fin y al cabo, el Depredador representa lo más malo del hombre y le da a probar de su propia medicina.
Otro aspecto que hace de Depredador una de mis películas favoritas (aparte del diseño del personaje, del cual hablaré después) es la forma como el prota decide darle caza. Mimetizarse, utilizar el entorno a su favor, explotar los puntos débiles del rival… o sea, hacer lo mismo que el depredador estaba haciendo. Combatir el fuego con el fuego. Una lucha igualada, entre camaradas. En este punto se llega al momento más memorable de la película (para mí), ese punto de toda película, dónde al revivirlo se te eriza todo el vello del cuerpo, el momento que has estado esperando durante todo el metraje. Esa escena es en la que el Chuache, camuflado térmicamente con barro, arco en mano, carcaj a la espalda, rostro recortado por las llamas que se bambolean rápidamente, tal vez inquietas por saber lo que se avecina, encaramado a un risco, de pie, desafiante, grita a la noche y a su rival, donde quiera que esté. Ese grito visceral, aullido de guerra, anuncia el comienzo de la batalla. Ninguna palabra que hubiera podido decir en ese momento hubiera sido más explicativa que ese grito, que conminaba, inequívocamente, al contendiente hacia la refriega. Con ese rugido le dice claramente: Ven nena, estoy preparado para el baile, tu sabes que te estoy esperando y yo se que vendrás, solo puede quedar uno y estoy convencido que ese voy a ser yo, let’s rock. Impagable, de verdad, se me están humedeciendo los ojos y poniendo los huevos duros solo de recordar.
Por otra parte, está el depredador. Joder. Hay pocos personajes mejor paridos que ese. Extraño cruce entre la Bruja Avería y Jack el Enterrador de la WWF, tiene todo lo necesario para convertirse en todo un icono. Presencia imponente con más de 2,5m, armas de destrucción refinadas pero que destilan cierto aire de medioevo, determinación ante la caza absoluta,… Todo un fiera. Y que cara tiene el bicho. Como dijo Dutch, hacia el final de la pelea, cuando el depredador se quita la máscara y le enseña toda las dos mandíbulas en un rugido: "Eres toda una belleza". Sin duda, aplaudir a su creado Stan Winston La sensación que debía dejar a los soldados seguro que era de lo más desesperante. No lo pueden ver, es más rápido, se mueve en tres dimensiones, es más fuerte y lo más acojonante, no tiene un porqué, está ahí solo para destruirlos, no pueden rogarle, no valen llantos, que lleves gafas, no vale nada y los va a matar uno por uno. La perspectiva no es halagüeña y la frustración es la misma que la que pudieron sentir los integrantes de Diez Negritos de Christie.
Para acabar, remarcar que el mérito de que esta película sea un clásico, como ya he dejado ver a lo largo del artículo no es la bestia, sino el conjunto. Las sensaciones de opresión y el suspense que ello conlleva ayudan a que la película se deslice, queriendo que el Depredador no aparezca cerca de los soldados, porque ya sabes lo que va a pasar. Prueba es de ello la nueva película que junta a Alien y a Depredador. Mismos personajes, mezcla explosiva, santa bazofia. Esperemos que se explote un poco mejor este personaje tan carismático, pero de una manera mejor, con más garra, y se olviden entregas anteriores nefastas, tal y como ha pasado con Batman con la nueva Batman Begins. Larga vida al Depredador.
29/06/2005 09:02 Enlace permanente. Tema: Mi Cine Hay 12 comentarios.


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