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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Mi Cine.

05/10/2007

Rebeca, éste si que ha sido siempre duro de pelar

            Por fin, después de lo que a mucho de los que me conocen dirán que es demasiado, he logrado ver La Jungla de Cristal 4. Y es que verla en portugués no me terminaba de cuadrar… no es lo mismo, coño.

 

            Y mira que me lo habían dicho: ¡Esta mierda es buena tron! Pero había algo que aún no me dejaba tranquilo,… y es que la dirigiera el mismo director que perpetró Underworld, no auguraba nada bueno. Por suerte, me equivocaba.

            Pero que conste que si ha habido algo que ha salvado a esta película ha sido, sin duda alguna, el tito Willis. Sí señores, MacLane es quien es, y nos pone. Es el Hombre, con permiso de Clint. Y Él sabe lo que nos gusta. Despiporre. Tiros a mansalva. Y que acabe destrozado. Y que al final diga Yipi kai yeah mother fucker!

            Porque se pasa toda la peli igual,… a verlas venir, pero controlando, improvisando. Y nos importa una mierda que sean ciberterroristas o quinquis del Barrio de la Mina. Los va a machacar.

            Y a partir de aquí spoilers masivos.

           

¿Qué el tío se queda sin balas? No importa. Para matar a la asíatica explosiva ciberterrorista, nada mejor que empotrarse con un todoterreno por un hueco del ascensor.

 

            ¿Qué está explotando una planta de gas a su alrededor? ¡Ná! Se esconde dentro de una furgoneta y a aguantar el chaparrón.

           

            ¿Qué le están cosiendo a tiros desde un helicóptero en medio de un túnel, en el cuál circulan coches en los dos sentidos, en sentido contrario y sin luces? Baaaah… nada mejor que emular a Gran Theft Auto San Andreas, conducir entre el tráfico a tó meter, emportrarse contra la mediana, y hacer que el coche impacte contra el helicóptero, situado a diez metros de altura.  

http://moviesmedia.ign.com/movies/image/article/799/799914/live-free-or-die-hard-20070627003627559.jpg

 

            Eso es MacLane, simplicidad pura, el hombre contra el mundo.

 

            Pero si hay algo que resume perfectamente esa filosofía, es la imagen siguiente:

 
 

            Sí amigos: MacLane destrozado, huesos rotos, sucio, pero de pié. Sí, de pié… Después de cruzar una intersección elevada de autopistas a bordo de un trailer gigantesco, cargado de material de alta tecnología, el cuál ha robado después de saltar encima en marcha. Después de sortear los misilazos y descargas de un F-35 desde la cabina del camión en marcha. Después de conducir temerariamente alrededor de explosiones miles, viendo como el jodido puente se está viniendo abajo. Después de abandonar la cabina para saltar al puto F-35, ya que el camión cae en picado hacia la calzada, a 30m de altura. Después de que el piloto del caza abandone su puesto al propulsarse con el sistema de emergencia, al ver que se había cascao el motor… Después de todo esto, nuestro amigo está allí, en el ala del caza, de pié, dispuesto a saltar al vacío.

            Con dos cojones.

Por favor, Tarantino, Ridley, Woo, Nolan,… Por favor, uníos en hermandad, ya tardáis en pedírle de rodillas a Willis que os deje dirigir en conjunto la quinta. Entonces sí que podremos decir, por fin, que ha empezado el siglo 21.

05/10/2007 16:24 Autor: katakrek. Enlace permanente. Tema: Mi Cine Hay 5 comentarios.

25/11/2005

Depredador sesuá

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            Debido a que el Tío Bush está preocupado por el tema de los curas homosexuales en EEUU, inicia una cruzada mundial para paliar el problema. En el ocaso de la batalla, se da cuenta de que, escondido en algún ligar de la jungla colombiana, se esconde el Cardenal Camarlengo, que después de haberle dado pasaporte al Papa, y ya desligado de sus obligaciones, está sodomizando a todo un regimiento de insurgentes locales. Visto lo visto, manda a El chuache y sus compañeros de la fundición, todos hipermusculados, para poder así infiltrarse en los baños gays de la provincia y contactar con el desviado cardenal.

            Una vez instalados en el campamento, se dan cuenta de que todos los militares del regimiento enemigo tienen más pluma que Boris Izaguirre en Chueca a las doce de la noche de un sábado, con lo que deciden darles pasaporte a todos menos a la chica, que se la guardan para utilizarla de receptora de todo el amor que acumulan.

            Visto el cáncer que está extendiendo el honorable cardenal por toda la jungla, deciden darle caza y así eliminar la pluma obispal de una vez por todas.

            Por su parte, el otrora papable, viendo que le han quitado toda posibilidad de desfogarse con los militares del lugar, decide seducir a la cuadrilla musculada.

            Primeramente, para allanar el terreno, decide sodomizar al más delgadito, pero viendo que el pesado no hace más que darle el coñazo con las anécdotas sexuales de él y su novia, le da pasaporte. Seguidamente, como necesita a un hombre de verdad, se fija en el tejano. ¡Como le pone! Ese bigote, ese sombrero, esa chulería mascando tabaco,… Pero como los dos son machos muy machos, deciden practicar una doble penetración frontal, y ante la imposibilidad de la apertura uretral, al camarlengo se le escapa la mira láser y le acaba haciendo un estropicio abdominal. Viendo frustrada su intentona, ve claro que es el momento de emociones fuertes y llega a la conclusión que le apetece montárselo de forma interracial, con dos negros, que según tiene entendido, seguro que son los que tienen las escopetas de calibra superior del grupo. Pero la jugada le sale mal, porque el primero le pide posturas raras y, debido a malos recuerdos de su etapa monacal no soporta la presión y se lo carga. Por otra parte, el segundo acaba con un brazo menos, porque lo único que le gustaba era practicar el onanismo viendo como el cura se paseaba delante de él y, a estas alturas, no estaba para juegos preliminares.

            Creyendo que al final va a acabar con los huevos más duros que la frente de Steven Seagal, se pone nervioso, y acaba destrozando al único pretendiente que parecía darle juego, el índio, el cual ya se había preparado para una sesión sado, consolador en mano incluido.

            Con la inquietud que le provocaba todos los fracasos anteriores, decide serenarse y fijar un blanco. Elige al Chuache, ya que le vio el culito en Terminador y no pintaba mal. Para eso se deshace de la chica, dejándola escapar y del chico, mandándolo a buscar los papeles de Salamanca.

            Viendo el Chuache que la enculada es más que inminente y, aceptando su destino, le propone un ultimátum. Una lucha en el barro. Nuestro camarlengo, observando al coronel todo untadito en barro, con los músculos relucientes, totalmente entregado, el cardenal se acuerda que se ha dejado el lubricante en la Enterprise Papal. Así que se citan para la noche, recomendándole a Chuache que buscase un lugar especial, con una hoguerita y un lago, para que se pudieran bañar los dos abrazados, a la luz de la luna.

            Una vez todo listo, todo preparado, comienza una noche memorable. Los dos estaban totalmente entregados. Primero pasaba a la acción uno y después el otro. Se miraban. El rostro recortado por el fuego, los torsos manchados por el barro, las piernas mojadas del agua. Después de mucho batallar, Chuache ve al cura doblegado, apunto de caramelo, y le invita a entrar en su lindo agujero una última vez.

            Rendido el cardenal, exhausto hasta no poder más, decide que ha alcanzado la cima del mundo (mamá), que ya nunca gozará como lo ha hecho esta noche y por eso le propone al Chuache un suicidio pactado a base de cantidades ingentes de chili. Pero nuestro heroe decide que ya le escuece suficiente el culo como para que le entren ardores ahora en el fistro duodenar y se va por patas, dejado a nuestro camarlengo con el corazón (y demás vísceras) destrozado. Fin
25/11/2005 10:10 Enlace permanente. Tema: Mi Cine Hay 1 comentario.

29/06/2005

Cazador cazado

predator-bust-close.jpegHe vuelto a ver, por quincuagésima vez Depredador. Y la verdad es que no me canso. Puedo verla una y otra vez, sin pestañear. Da igual que me sepa los diálogos, las escenas, la cantidad de veces que apretan el gatillo, da igual. La encuentro soberbia. Una joya de su género. Y es que pertenece a un grupo de películas representativas de una época. Pocas películas de acción actuales pueden compararse a las que se hacían antes. Ahora priman mucho más la acción pura, con movimientos rápidos de cámara, saltos vertiginosos, con protagonistas vacíos, que sólo están allí para eso, pegar tiros. Me vienen a la cabeza muchos de estos títulos, que como Predator, no puedo dejar de ver. Películas como La jungla de Cristal(I) y Arma Letal, que sin tener argumentos muy originales (poli bueno pero que está bién jodido se mete en un berenjenal que tal para matar al malo muy malo que cual); The Thing, joder, que puta pesadilla, terror psicológico de verdad; Conan El Bárbaro, Dino de Laurentis Brutal, esta película cae como una losa (y ya van dos Schwarzenegger); Desafío Total, sin comentarios Yoda-Pujol (tres Arnolds); Batman, Oscuro Burton donde los haya; y terminar aquí con Alien, el octavo pasajero y Blade Runner, por terminar con algunas (pues hay muchas más) representativas, como ya he dicho antes, de una época, que aunque ya se que abarca muchos años, que es punto de referencia.
Y siguiendo con Depredador, es difícil explicar lo que siento con esta película, pero se podría decir que representa, tal y como representa Alien, el paradigma del ser humano, o sea, la catálisis deportiva, la caza salvaje. Aunque podríamos decir que el Alien cazaba para poder reproducirse, encaja también en el sentimiento que quiero explicar. Mucha gente, viendo conmigo Predator, me ha preguntado: ¿Por qué mata el bicho éste? Pues bien sencillo, por diversión, contesto yo. La mueca de desaprobación ante esta excusa para montar un guión es la réplica hacia mi comentario. Pues a mí no me parece que sea una mala explicación, y tampoco que sea poco creible. Pensar que es absurdo que un bichejo se pegue la pateada interestelar solo para romper cráneos me suena tan absurdo o tan creible como que cuatro domingueros conduzcan desde las tres de la mañana durante 300Kms para matar ciervos (que a la postre no se van a comer, sino que van a colgar su cabeza del salón, tal y como hace Predi con las nuestras). Al fin y al cabo, el Depredador representa lo más malo del hombre y le da a probar de su propia medicina.
Otro aspecto que hace de Depredador una de mis películas favoritas (aparte del diseño del personaje, del cual hablaré después) es la forma como el prota decide darle caza. Mimetizarse, utilizar el entorno a su favor, explotar los puntos débiles del rival… o sea, hacer lo mismo que el depredador estaba haciendo. Combatir el fuego con el fuego. Una lucha igualada, entre camaradas. En este punto se llega al momento más memorable de la película (para mí), ese punto de toda película, dónde al revivirlo se te eriza todo el vello del cuerpo, el momento que has estado esperando durante todo el metraje. Esa escena es en la que el Chuache, camuflado térmicamente con barro, arco en mano, carcaj a la espalda, rostro recortado por las llamas que se bambolean rápidamente, tal vez inquietas por saber lo que se avecina, encaramado a un risco, de pie, desafiante, grita a la noche y a su rival, donde quiera que esté. Ese grito visceral, aullido de guerra, anuncia el comienzo de la batalla. Ninguna palabra que hubiera podido decir en ese momento hubiera sido más explicativa que ese grito, que conminaba, inequívocamente, al contendiente hacia la refriega. Con ese rugido le dice claramente: Ven nena, estoy preparado para el baile, tu sabes que te estoy esperando y yo se que vendrás, solo puede quedar uno y estoy convencido que ese voy a ser yo, let’s rock. Impagable, de verdad, se me están humedeciendo los ojos y poniendo los huevos duros solo de recordar.
Por otra parte, está el depredador. Joder. Hay pocos personajes mejor paridos que ese. Extraño cruce entre la Bruja Avería y Jack el Enterrador de la WWF, tiene todo lo necesario para convertirse en todo un icono. Presencia imponente con más de 2,5m, armas de destrucción refinadas pero que destilan cierto aire de medioevo, determinación ante la caza absoluta,… Todo un fiera. Y que cara tiene el bicho. Como dijo Dutch, hacia el final de la pelea, cuando el depredador se quita la máscara y le enseña toda las dos mandíbulas en un rugido: "Eres toda una belleza". Sin duda, aplaudir a su creado Stan Winston La sensación que debía dejar a los soldados seguro que era de lo más desesperante. No lo pueden ver, es más rápido, se mueve en tres dimensiones, es más fuerte y lo más acojonante, no tiene un porqué, está ahí solo para destruirlos, no pueden rogarle, no valen llantos, que lleves gafas, no vale nada y los va a matar uno por uno. La perspectiva no es halagüeña y la frustración es la misma que la que pudieron sentir los integrantes de Diez Negritos de Christie.
Para acabar, remarcar que el mérito de que esta película sea un clásico, como ya he dejado ver a lo largo del artículo no es la bestia, sino el conjunto. Las sensaciones de opresión y el suspense que ello conlleva ayudan a que la película se deslice, queriendo que el Depredador no aparezca cerca de los soldados, porque ya sabes lo que va a pasar. Prueba es de ello la nueva película que junta a Alien y a Depredador. Mismos personajes, mezcla explosiva, santa bazofia. Esperemos que se explote un poco mejor este personaje tan carismático, pero de una manera mejor, con más garra, y se olviden entregas anteriores nefastas, tal y como ha pasado con Batman con la nueva Batman Begins. Larga vida al Depredador.
29/06/2005 09:02 Enlace permanente. Tema: Mi Cine Hay 12 comentarios.


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