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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Retazos.

17/09/2005

La importancia de llamarse Fumabensa

Este verano he pasado por unos de esos estadios de cambio que te depara el destino. Lo he pasado mal, pero me he fortalecido. No es que haya pasado ninguna desgracia ni que me haya atacado algún virus letal. No, es una cuestión de curro. Y no os quiero aburrir con los detalles. Pero como iba diciendo, he aprendido mucho, tanto moral como técnicamente. Y todo el puñetero verano me ha acompañado una vieja sensación. La de no tener ni puta idea de la vida. Esa sensación de: Si todo el mundo habla mi mismo idioma… ¿cómo es que no entiendo nada? La gente utilizaba palabros que tenían un significado totalmente desconocido para mí, un universo léxico inabarcable se abría ante mis ojos, cual marabunta insectil, y yo ponía cara de poker, asintiendo con seguridad (que es lo más importante del mundo, aparentar que sabes algo, aunque te estén entrando ganas de llorar), diciendo cosas como porsupuesto, claroquesí, y comonolovoyasaber.
Palabros como eslingar (no, no es un sistema de sodomización mariachi), picaje (nada que ver con las pulgas y demás liendres), embridación, califugación (primo hermano del supercalifragilístico), rácor (de los 100 metros valla), tubing (que monada), junta espirometálica (¿¡Quién no tiene tres o cuatro en casa!?), presostato, y demás lindezas que mi mente se ha afanado por borrar por completo.
¿De donde salen estas palabrejas?¿Porqué coño me las señala el Word como falta de ortografía?¿Acaso todos los técnicos del mundo hablan mal? Enigmas sin respuesta amigos.
Ahora, escribiendo esto, me he acordado de otra palabra recientemente descubierta, solo que esta es particular. Así como he adivinado que significan todas las anteriores, a ésta aún la envuelve el misterio. Me refiero a Fumabensa (o fumabenqa): Podría mirar el diccionario, pero creo que estas cosas deben salir del acerbo popular, sino no tendría gracia. Dice el mito, que a esta palabra se la puede ver escrita en ciertos móviles, con la opción de diccionario T9 activada, al escribir Evocadora. Comprobadlo.
La noche que lo descubrimos mis amigos y yo fue la palabra más utilizada (por encima de las que normalmente utilizamos, a saber: joder, birra y complutense). Y para nosotros pasó a ser parte de nuestro vocabulario. Esto me hace reflexionar sobre quién cojones inventó las palabras que normalmente utilizamos. Cómo surgieron todas y cada una de ellas. ¿Un buén día traspasaron el significado personal para utilizarse cotidianamente como palabra de uso? Eso es lo que dice la historia y la lógica. Entonces podría darse el caso de que dentro de unos años todo el mundo estuviera fumabensa esto, fumabenseando las cosas, que la gente se sintiera fumabenseada, tal y como ha pasado con palabras como fistro y diodenar, perpetaciones léxicas atribuidas a Maese Chiquito. Eso me llenaría de gozo.
Como seguramente habréis notado, este texto no lleva a ninguna parte, no se puede extraer ninguna conclusión útil. Si acaso lo que se comprueba es que este parón estival me ha hecho más mal que bién. Si es que es posible que esté peor que antes. Vosotros decidiréis este invierno. Porque he vuelto. Si es que alguien lee esto y le importa lo más mínimo.
17/09/2005 12:55 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 7 comentarios.

16/06/2005

La Presencia

Estaba a punto de alcanzar el sueño. Se encontraba en ese punto donde el tiempo pasa de una forma extraña, deslizándose, dejándose llevar con desgana, de puntillas. Pese a que empezaba a hacer calor, permanecía tapado hasta los hombros con una manta, por pereza a poner la ropa de verano. Esto le había creado una pequeña mancha de sudor en la espalda, molesta, pero era más soportable que tener que levantarse a cambiar la manta.
En el momento justo, cuando solo le faltaba un leve empujón para quedarse dormido, una sensación le atenazó el corazón en un instante. Se presentó en un poderoso destello de lucidez, rápido, contundente. Alguien le estaba mirando. Súbitamente sintió un terror indescriptible, similar al que le acompañaba cada noche cuando él no era nada más que un crío, esa clase de miedo irracional que paraliza todo el cuerpo, dejándote respirar nada más, para que puedas paladear el pánico con tranquilidad, sin prisas, durante toda la noche, si hacía falta.
Tenía los ojos de (persona, animal, ente) eso, clavados en la nuca, lo juraría. Sentía su presencia, opresiva. Las paredes de la habitación se movían, notaba como se iban comprimiendo, cerniéndose sobre él, haciendo que ÉL se acercara más y más cada segundo que pasaba. No obstante no podía girar el cuello, le daba demasiado miedo. Pensaba que como se girase y viese algo que normalmente no encajara con el perfil oscuro de su dormitorio, no lo podría soportar, le estallaría el corazón.
Sintió un escalofrío que le recorrió toda la espalda. El sudor que antes casi no notaba se había extendido cubriendo totalmente su espalda. La única diferencia es que ahora estaba frío, y a cada momento que pasaba se enfriaba un poco más, dejándole claro, sin ninguna duda, que el aliento de esa cosa, era el causante.
Rojo, color rojo. La sangre le golpeaba fuertemente la sien, apartando la oscuridad y llenándole los ojos de sangre, roja. ¿Qué cojones había sido aquél sonido? Lo sabía, no se había equivocado, había alguien. Eso había deslizado un pie, lo había arrastrado, seguro que lo había oído. Tenía la boca llena de saliva, demasiado asustado para acordarse de tragar. Un fino hilo se desprendió de su boca y fue a parar a la almohada, pasando previamente por toda su mejilla. Hacía tiempo que las lágrimas habían salido de sus ojos y desde entonces no habían parado. Ese llanto silencioso pero profuso había causado que la nariz también le goteara. Tenía la cara empapada. La boca le sabía a hierro. No iba a poder soportarlo mucho tiempo más.
El corazón a mil. La certeza de que el tiempo se había detenido y había mandado a todo el mundo a tomar por el culo, dejándolo sólo a él en el mundo frente a esa bestia. Tenía que girarse, tenía que verlo, debía sacar fuerzas de donde fuera. Pero no podía. Nopodíanopodíanopodíanopodía. Intentaba girar el cuello pero estaba agarrotado. Se le habían montado los gemelos, tenía los puños muy apretados. Las uñas se le habían clavado en las palmas y la sangre le manchaba las manos. La espalda encorbada. Posición fetal. El brazo izquierdo dormido. Empezó a balancearse de forma sutil. Iba a girarse. Iba a girarse.
En el último instante, logró reunir valor y dio un salto hacia su izquierda, mirando fijamente hacia la oscuridad, al punto donde estaba la puerta de entrada. Allí no había nada. Nada de Nada. Alivio. Poco a poco, se fue girando, sin fiarse del todo, para volver a su lecho, cuando algo le tocó el hombro izquierdo. Como si se hubiera activado alguna palanca, botó, girándose por completo, reposando la sudorosa espalda sobre el colchón, mirándole a los ojos. Era lo único que se le veía. Se le empezó a nublar la vista dejó de percibir todo lo que le rodeaba, permaneciendo solamente esos ojos clavados en su frente, en sus entrañas, en su alma. Notó que se le paraba el corazón y lo último que llegó a escuchar fue, levemente, como le decía: Aquí se acaba todo.
16/06/2005 09:04 Enlace permanente. Tema: Retazos Hay 4 comentarios.


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