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Pues eso... al tema
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Se muestran los artículos pertenecientes al tema Alguien tenía que decirlo. La vida nos regala bellas metáforas. Pero son metáforas encarnadas en hechos reales. Hechos reales que simbolizan otros mayores, como si el destino se encargara de resumirnos en pequeños retazos toda una obra entera. Hay gente que lucha, gente que se manifiesta, gente que muere, allá en China. Por una causa centenaria, y justa según ellos. En eso no voy a entrar, no estoy lo suficientemente capacitado. Para lo que sí me veo con fuerzas es para ver que la cosa está jodida. Represión gubernamental a los medios, represión física a los manifestantes. Y mientras China a punto de celebrar unas Olimpiadas. Aquí la primera, quizás no tan pequeña, metáfora. Puede haber muertes, puede haber injusticia social, puede haber incluso una puta dictadura, que aquí no pasa nada. Lo más importante es poner buena cara. Que se vea cómo molamos, que lo sepa todo el mundo, estamos montando una gran fiesta, ¿qué importa que estemos de mierda hasta el cuello? Y eso vale para China, España y Madagascar. Después está el tema de la antorcha. Otra metáfora,… o parábola,… da igual, nunca he sido bueno con esto de los parecidos razonables. El fuego de la concordia, de la hermandad, que debería iluminar a la gente con la esperanza de un futuro de paz y armonía, es apagada, ultrajada, se tiene que esconder, cambiar de recorrido, ya que su mensaje lo transmite alguien cuya hipocresía es máxima. Y claro, la gente, que no es tonta (o quizás sólo reaccionaria), le dice que y una mierda, que quésehacreido, que a mí no me la das, por aquí no paso. Y no quiere escuchar el mensajito de marras. Porque puedes decir que España va bien, que EEUU es el país más seguro del mundo y con más armas en la calle, que ahora Irak está mejor, y que los pisos no van a bajar de precio. Y claro, te va a creer tu puta madre. O, espera, veo a gente que, aún y con todo, se para detrás de la valla, a ver a la antorcha pasar. Aquí tenemos a la tercera metáfora en discordia,… Porque da igual lo que pase a tu alrededor. Que muera gente, ya que está lejos. Que los pisos sean caros, ya que tú tienes el tuyo. Que el vecino tenga un Colt, ya que yo tengo una Mágnum 44… Tú has venido a ver la puta antorcha, al mitin, y no te importa porqué cojones han cambiado el recorrido, sino que te sientes ultrajado, ya que querías escuchar un discurso, ver un símbolo, que para ti no significa una puta mierda, y que ha sido resguardado por una gente a la que le importa bien poco, para poder decir que has estado allí, echarte la foto y formar parte del momento. Y a los demás, que les den por el culo. Antes de empezar, que conste que todo maltrato hacia cualquier animal me produce asco, ira y una sensación de total rechazo, y que querría que aquellos que lo imparten, fueran sodomizados con una caña de bambú rota repleta de rozos de cristal y sujetada por un diablo de Tasmania en shock epiléptico. Dicho esto, me centro. Me acaba de llegar a mi correo un simpático mensaje, donde se comenta que el maltrato hacia los animales para conseguir sus pieles, debe acabar… Correcto. Añaden un fantabuloso video (el cuál no voy a reproducir aquí, porque no he podido ni soportar los primeros 30 segundos), donde se vé, entre otras lindezas, como le arrancan las pieles a las pobres bestias, cuando aún están vivas… A todo esto, quiero decir lo siguiente: - Nenes, me parece perfecto que os sensibilicéis, pero creo que decir esto cuando cinco minutos antes os habéis quitado vuestras gafas Oakley, los zapatos de cuero y habéis encargado vuestros maravillosos asientos de piel al almacén tunning de turno, queda un poco,… como diríamos, de mal gusto. - Es muy fácil criticar a ciertos países, pueblos,… desde la lejanía. Pero la puta realidad es que ni ellos mismos saben que lo que están haciendo está mal… y por otro lado, es eso o morir de hambre. Yo, en su caso, lo tendría claro. - Está bien que queráis cambiar el mundo, pero dudo mucho que poniendo vuestro nombre en un mensaje anónimo, tachando de inaceptable un video anónimo, y queriendo parar una costumbre que no se sabe quién, cuándo ni dónde la practicó, vayáis a hacer mucho… Pero claro, en este país de pancarta, en este mundo acomodado del sofá y el mando a distancia, eso es lo correcto,… ¡Hala!, enchufo mi nombre en mi Msn y me voy, que he quedado para jugar a fútbol, la pelota de cuero hecha en China por un crío de 9 años. Pues lo dicho, dejad de tocar los cojones,… si queréis realmente hacer algo útil, volved a Tian’anmen, a la Revolución Francesa o a los tiempos de Don Pelayo,… quemad una fábrica de pieles, no vayáis a trabajar en dos semanas o votad en masa a la izquierda comunista… Pero por favor, en vez de seguir la corriente principal, pensad un poco. No cojo el testigo de nadie, más que nada porque no me ha llegado… Pero por curiosidad, he abierto el libro que me estoy leyendo por la página 139 y me he leído el segundo párrafo. Que conste que no he llegado hasta ese punto en el libro. Pero me ha parecido interesante, tan interesante como para transcribirlo aquí. Se trata de Correspondencias, Noches de escupir cerveza y maldiciones, libro que recopila el cruce de cartas que hubo en los años sesenta entre Charles Bukowski y Sheri Martinelli (a saber, la editora que se atrevió a publicar parte de su obra cuando Hank era un completo desconocido. Estas cartas surgieron de la inicial negativa de Sheri a publicar el trabajo de Chinaski en un principio, alegando que sus escritos estaban repletos de ira, pero que no creía que hablar de la cotidianidad de un borracho, por muy atormentada que fuese, fuera interesante. Se puede resumir que estas cartas son un compendio de cómo Bukowski se movía por la vida y porqué escribía lo que escribía. Agradezco a mi amigo Javi que me haya recomendado este libro. “arden allí cosas más grandes que poemas o rubias de nailon y liguero, jodr, me refiero a las rubias jóvenes, Sheri, de noches de escupir cerveza y maldiciones; arden allí cosas más grandes que luchar por tu vida en un combate de 4 asaltos, los guantes que bombardean tus entrañas cuando lo único que quieres es amor?...¿o gente que cree que eres un cabrón por que puedes estar tirado en una habitación 3 semanas, con las persianas de la enfermedad echadas, sin el menor deseo de echar un vistazo a la cara de tu hermano? Dime,¿es eso locura? Arden allí cosas más grandes que cuando la música hinca las garras y se arrastra cual hormigas desde el suelo, asciende por los brazos, el pecho, el culo, y canta dentro de tu cabeza, canta palabras, palabras y amor locos, y todos los muros y los bosques de la música en llamas y tú te ríes raroborracho y te llegas a la máquina de escribir y todas las rubias locas y todos los guantes locos, Shakespeare tan cerca como el pimentero, Beethoven en el billetero junto al boleto de apuestas y el nombre de una puta, la sangre de los combates a 4 que surge como un aria, y sales por la PUERTA (la máquina puede esperar) a las cárceles, los antros, el tráfico loco como un zorro, los carteles desgarrados que gritan nombres de viejas amantes a través de la malaria del resuello,, y mira mira mira PUM, el camarero ya te clicha con su ojo de científico y las viejas putas se atildan frente al espejo, y la noche es estupenda, por dios por dios por dios, gramolas y gritos y el ciervo que arremete contra las ventanas, y tú has estado hablando por tu careto impío y lleno de cicatrices. Mientes sobre el último combate a 4 asaltos que ganaste en el 53, o recuerdas aquella vez que saliste en la misma revista que Lorca y Sartre y todos los demás. bueno, joder. todo eso es viejo. Pero también lo son las magnolias y las guerras y las montañas y las corridas de toros, y por todas partes llega el sonido y una mujer grita tu nombre y te ríes y no importa, y el camarero llega como Dios, el cielo embotellado, la caja registradora del infierno, y el purgatorio hasta las 2 de la madrugada, así que brinda por el toro muerto, el amor muerto, todo lo muerto frente a la mañana, mientras tus dedos se cierran lentamente en torno a la mentira y te la meten por el gaznate.” Hank, tú sí que sabías. Durante toda la historia de la Ciencia, los científicos han intentado unificar todas las teorías científicas que describen el comportamiento del Universo en una sola teoría. Esto no es un capricho, ya que debido a que solo observamos un Universo, es lógico que deba haber solo una teoría para explicar el comportamiento de éste. Cuando me refiero a unir teorías, es a unir la teoría de la relatividad general y la mecánica cuántica. La primera, explica los efectos de las fuerzas gravitatorias sobre un espacio-tiempo curvo. La segunda, explica los movimientos de las partículas a nivel atómico. Pero aún no se ha podido encontrar la unión entre el espacio grande y el espacio pequeño, ya que las partículas atómicas siguen, normalmente, una trayectoria inercial geodésica sobre el espacio-tiempo curvo. Dentro de los esfuerzos científicos para unificar estas teorías, durante el pasado siglo XX (mayoritariamente), se han hecho adelantos dentro del campo de las Teorías de Cuerdas, dando lugar a un movimiento llamado Teoría de las Supercuerdas. La grandeza de esta teoría radica en que, debido a lo que explicaremos más adelante, borra del mapa las discrepancias que existen en aplicar la teoría de la relatividad general a escala de Planck. La TSC's explica estas cuerdas son objetos unidimensionales extendidos que evolucionan en el espacio-tiempo. Para que esta evolución sea efectiva dentro de un modelo matemático exacto, deben existir en 10 dimensiones o más. Las cuerdas forman espirales que se plegan sobre si mismos o que, por otro lado, también pueden extenderse hasta el infinito, vibrando de tal manera que se envían ondas de gravedad a través del espacio. Para la creación del Universo y las galaxias que pueblan hoy nuestro Universo, las que estuvieron más implicadas fueron las cuerdas cortas, debido a su alta velocidad de oscilación, disipando su energía en unos cuantos millones de años. Y también debido a esta rápida oscilación fueron las primeras en desaparecer, quedando en la actualidad, supuestamente, solo las cuerdas largas. Para materializar esto, la TSC explica que las sesenta partículas elementales (fermiones, bosones, etc, supongo) no son simples esferas infinitésimas, sino que son cuerdas que están hiperreplegadas y además teramasivas, de tal manera que un solo trozo de apenas milímetros podría pesar como todos los seres vivos del planeta juntos. Pero, ¿Cuándo se crearon exactamente estos elementos? Pues se tiene la creencia no confirmada que esto sucedió en uno de lo que los científicos llaman Transición de Fase. El primer estadio donde se produjo una Transición de Fase acaeció instantes después del celebérrimo Big Bang, en el momento en el que la energía pura y solitaria se convirtió en el dúo energía-materia, debido a la condensación energética en forma de materia. En posteriores Transiciones, se dieron paso a las siguientes separaciones de fuerzas (nuclear débil, nuclear fuerte,...). El caso es que, debido a estos cambios, el Universo pudo crear grietas en el espacio-tiempo, reteniendo las fuerzas del espacio anterior. Llegados a este punto, debemos aclarar el concepto multidimensional, que no es algo gratuito. Para casar la TSC con la realidad, algebraicamente necesitamos diez dimensiones (u once, o 26) para anular ciertas descompensaciones matemáticas en el modelo del Universo. Este “apaño” ya fue utilizado por Kaluza y Klein para demostrar, a partir de una supuesta quinta dimensión, la convergencia de la gravedad y el electromagnetismo, aseveración que está más que apoyada actualmente por múltiples ensayos científicos, y que a la postre, comparte semejanzas con la ley de relatividad general. Continuaremos con este tema en próximas entregas. Por mí se va hasta la ciudad doliente, por mí se va al eterno sufrimiento, por mí se va a la gente condenada. La justicia movió a mi alto arquitecto. Hízome la divina potestad, el saber sumo y el amor primero. Antes de mí no fue cosa creada sino lo eterno y duro eternamente. Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza. Sieteaeme. Suena el despertador. Igualito que las trompetas de Apocalipsis (según San Juan). Mi pequeño ocaso diario. Lo bueno es que este momento es el único que domino del día. El hecho de decidir cada noche la hora del despertar me otorga un poder, poder que se me antoja hipócrita, comparado a cómo vivo el resto del día. Pero es cierto, en ese impás, en ese lúcido momento, yo tengo el poder, yo domino la horizontal y la vertical. Dirijo mis manos a la cafetera y me doy cuenta que no hay café. ¡Maldita sea! Pié izquierdo amigo. Mientras se calienta, me dispongo a asearme un poco. “Acabado pero limpio”, que no se diga. El agua fría del grifo me recuerda el mundo en el que vivo, sin concesiones. De fondo suena Rusty Cage, de Soundgarden (no muy alta, no vaya a molestar). Bonita ironía. Por muy oxidada que vea mi jaula, no soy capaz de romper los barrotes. ¿Porqué me torturo así? ¿Es que acaso la tremenda monotonía no me ha enseñado nada? Ya se sabe, nos gusta tropezar con la misma piedra. Ochoaeme. Misma hora de ayer, misma hora de mañana. Echo la mirada atrás, como para cerciorarme que en verdad es cierto que me voy a equivocar una vez más. Sí. Voy a ir al trabajo. De reojo capto la mirada interrogante de Íran, que en ese momento se iba a dormir. Jodida gata. Lo peor (o lo mejor) es que, debido a su irracionalidad, no sabe la suerte que tiene. Suerte de no tener que arrepentirse de tener libertad. Santa monada. Supongo que la tengo porque todo el mundo tiene que ser un poco bipolar, y ante la imposibilidad de vivir dos vidas en mí mismo, le doy una oportunidad a ella. Llegaré tarde. Cierro la puerta. Abro la del portal. Comparada con el aire de hoy, el agua del grifo estaba tibia. Veinte minutos para la etapa de montaña, después dos puertos de segunda más, un puerto especial y a acabar la etapa en subida. Quedan aún muchos golpes de pedal. Nueveaeme. Llego a la tienda. Creo que Dante debió tener la misma Divina sensación que yo al atravesar las puertas del averno. Nueve círculos infernales, nueve horas en las que consumir mi vida. Por aquí circularán todo tipo de individuos, pecadores, cada cual de peor calaña que el anterior. Y yo estaré aquí, viendo pasar esa caterva, esa conjura de necios, aguantando sus estupideces. Solo de pensarlo me empieza a atacar la migraña. Puedo sentir su mano caliente presionándome la sien. Cada sonrisa que me veo forzado a dibujar en mi cara, cada aparato inútil que tengo que buscar en la base de datos, es un pequeño tronco que aviva un poco más la llama que calienta esa mano. Parece que Dios mismo se la haya tomado conmigo. Puedo oir su voz, gritando “Más madera” cada vez que se abre la puerta. El único consuelo que tengo es el de siempre. Pensar que cada minuto que pasa es un minuto menos. Pero la verdad, es que debo hacer grandes esfuerzos para no darme cuenta que también falta cada vez menos para el mañana, que siempre es hoy. ¿Acaso no me lo he buscado? A veces esta pregunta me viene a la mente. ¿Es posible que quiera hacer esto? Puede ser, sin duda. La verdad es que creo que haber leído a tantos besalonas me tiene que haber cambiado el carácter. Bukowski, Fante, Walser, Celine... Viendo esto me doy cuenta que el exceso de información es más perjudicial que la falta del mismo. Nuevepeeme. Después de una jornada laboral anodina me embarco hacia casa (sí, podría haberme quedado cuando volví a comer, pero decidí postergarlo para una mejor ocasión). Hoy me ha tocado hacer caja. ¡Odio hacer caja! Y sobretodo cuando no cuadra. Pero tengo bién claro que es por culpa mía. Las máquinas, como mi gata, nunca se equivocan. Pero yo, enfrentado a algo con números fallo, seguro. Ya sabéis que yo y las matemáticas no nos llevamos bién. Gracias a todo esto, he llegado a tener unas de las más palpitantes migrañas de mi vida. No sé donde se habrán metido las endorfinas, pero a mi el dolor no me produce placer, por muy acostumbrado que esté a él. Al salir de la tienda veo un mensaje de Samuel y una llamada perdida de Sergio. Hoy toca Perro. Pero no pienso ir. Sería una buena manera de acabar un mal día. No voy a osar yo a cambiar el devenir de mi vida. Ese no seré yo. Además, tal y como está el horno, saldrán unos bollos preciosos. Así que no desperdiciaré el día y me sentaré en el ordenador y me volcaré en él. Unaaeme. Después de una cena frugal y tres horas desescribiendo textos, he colgado mi último post en mi bitácora. Las mismas palabras de siempre. Creo que he creado una nueva forma de escribir. La he bautizado migrañear. Seguramente no soy el primero que la utilizo, ni el último. Destrozado, me dirijo a la cama, y vuelvo mi mirada otra vez atrás. La gata está en la misma posición. Para ella no ha pasado el tiempo. Se ha levantado, ha pasado el día y se va a dormir otra vez. Igual que yo. La única diferencia es que yo estoy aquí para ser testigo de su vida. Y de la mía. Apago la luz. Siempreaeme. Cierro los ojos e intento no hacer balance. Seguramente es por el dicho Zen ese de las lágrimas en la puesta de sol y las estrellas. Me refiero a que soy injusto conmigo mismo. Porque en el fondo mi vida no es tan mala. Porque tengo amigos. Porque soy inteligente. Porque tengo el cráneo bién proporcionado. Porque en el fondo soy un optimista. Siento que si no fuera yo me estaría fallando a mí mismo. Si crees que no has tenido suficiente con atravesar las puetas del infierno, atraviesa las puertas de Tannhauser. PS: Agradecimientos al Sr. Aurelio, por la cesión de la foto que acompaña el artículo. Pueden revisar su interesante trabajo en http://www.arte-redes.com/nocturama/ |