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Rebeca, éste si que ha sido siempre duro de pelar

            Por fin, después de lo que a mucho de los que me conocen dirán que es demasiado, he logrado ver La Jungla de Cristal 4. Y es que verla en portugués no me terminaba de cuadrar… no es lo mismo, coño.

 

            Y mira que me lo habían dicho: ¡Esta mierda es buena tron! Pero había algo que aún no me dejaba tranquilo,… y es que la dirigiera el mismo director que perpetró Underworld, no auguraba nada bueno. Por suerte, me equivocaba.

            Pero que conste que si ha habido algo que ha salvado a esta película ha sido, sin duda alguna, el tito Willis. Sí señores, MacLane es quien es, y nos pone. Es el Hombre, con permiso de Clint. Y Él sabe lo que nos gusta. Despiporre. Tiros a mansalva. Y que acabe destrozado. Y que al final diga Yipi kai yeah mother fucker!

            Porque se pasa toda la peli igual,… a verlas venir, pero controlando, improvisando. Y nos importa una mierda que sean ciberterroristas o quinquis del Barrio de la Mina. Los va a machacar.

            Y a partir de aquí spoilers masivos.

           

¿Qué el tío se queda sin balas? No importa. Para matar a la asíatica explosiva ciberterrorista, nada mejor que empotrarse con un todoterreno por un hueco del ascensor.

 

            ¿Qué está explotando una planta de gas a su alrededor? ¡Ná! Se esconde dentro de una furgoneta y a aguantar el chaparrón.

           

            ¿Qué le están cosiendo a tiros desde un helicóptero en medio de un túnel, en el cuál circulan coches en los dos sentidos, en sentido contrario y sin luces? Baaaah… nada mejor que emular a Gran Theft Auto San Andreas, conducir entre el tráfico a tó meter, emportrarse contra la mediana, y hacer que el coche impacte contra el helicóptero, situado a diez metros de altura.  

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            Eso es MacLane, simplicidad pura, el hombre contra el mundo.

 

            Pero si hay algo que resume perfectamente esa filosofía, es la imagen siguiente:

 
 

            Sí amigos: MacLane destrozado, huesos rotos, sucio, pero de pié. Sí, de pié… Después de cruzar una intersección elevada de autopistas a bordo de un trailer gigantesco, cargado de material de alta tecnología, el cuál ha robado después de saltar encima en marcha. Después de sortear los misilazos y descargas de un F-35 desde la cabina del camión en marcha. Después de conducir temerariamente alrededor de explosiones miles, viendo como el jodido puente se está viniendo abajo. Después de abandonar la cabina para saltar al puto F-35, ya que el camión cae en picado hacia la calzada, a 30m de altura. Después de que el piloto del caza abandone su puesto al propulsarse con el sistema de emergencia, al ver que se había cascao el motor… Después de todo esto, nuestro amigo está allí, en el ala del caza, de pié, dispuesto a saltar al vacío.

            Con dos cojones.

Por favor, Tarantino, Ridley, Woo, Nolan,… Por favor, uníos en hermandad, ya tardáis en pedírle de rodillas a Willis que os deje dirigir en conjunto la quinta. Entonces sí que podremos decir, por fin, que ha empezado el siglo 21.

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¡Viva la demagogia! o Cómo ser un nuevo hippie sin saber de qué cojones se está hablando

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Antes de empezar, que conste que todo maltrato hacia cualquier animal me produce asco, ira y una sensación de total rechazo, y que querría que aquellos que lo imparten, fueran sodomizados con una caña de bambú rota repleta de rozos de cristal y sujetada por un diablo de Tasmania en shock epiléptico.

 

Dicho esto, me centro. Me acaba de llegar a mi correo un simpático mensaje, donde se comenta que el maltrato hacia los animales para conseguir sus pieles, debe acabar… Correcto. Añaden un fantabuloso video (el cuál no voy a reproducir aquí, porque no he podido ni soportar los primeros 30 segundos), donde se vé, entre otras lindezas, como le arrancan las pieles a las pobres bestias, cuando aún están vivas…

 

A todo esto, quiero decir lo siguiente:

 

-          Nenes, me parece perfecto que os sensibilicéis, pero creo que decir esto cuando cinco minutos antes os habéis quitado vuestras gafas Oakley, los zapatos de cuero y habéis encargado vuestros maravillosos asientos de piel al almacén tunning de turno, queda un poco,… como diríamos, de mal gusto.

-          Es muy fácil criticar a ciertos países, pueblos,… desde la lejanía. Pero la puta realidad es que ni ellos mismos saben que lo que están haciendo está mal… y por otro lado, es eso o morir de hambre. Yo, en su caso, lo tendría claro.

-          Está bien que queráis cambiar el mundo, pero dudo mucho que poniendo vuestro nombre en un mensaje anónimo, tachando de inaceptable un video anónimo, y queriendo parar una costumbre que no se sabe quién, cuándo ni dónde la practicó, vayáis a hacer mucho… Pero claro, en este país de pancarta, en este mundo acomodado del sofá y el mando a distancia, eso es lo correcto,… ¡Hala!, enchufo mi nombre en mi Msn y me voy, que he quedado para jugar a fútbol, la pelota de cuero hecha en China por un crío de 9 años.

 

Pues lo dicho, dejad de tocar los cojones,… si queréis realmente hacer algo útil, volved a Tian’anmen, a la Revolución Francesa o a los tiempos de Don Pelayo,… quemad una fábrica de pieles, no vayáis a trabajar en dos semanas o votad en masa a la izquierda comunista… Pero por favor, en vez de seguir la corriente principal, pensad un poco.

Jeitinho!

Jeitinho!

Jeitinho é uma forma de navegação social tipicamente brasileira, onde o indivíduo utiliza-se de recursos emocionais – apelo e chantagem emocional, laços emocionais e familiares, etc. – para obter favores para si ou para outrem. Não deve ser confundido com suborno ou corrupção.O jeitinho caracteriza-se como ferramenta típica de indivíduos de pouca influência social. Em nada se relaciona com um sentimento revolucionário, pois aqui não há o ânimo de se mudar o status quo. O que se busca é obter um rápido favor para si, às escondidas e sem chamar a atenção; por isso, o jeitinho pode ser também definido como "molejo", "jogo de cintura", habilidade de se "dar bem" em uma situação "apertada". Não deve ser confundido, porém, com malandragem, que possui seus próprios fundamentos.Diversos personagens do imaginário popular brasileiro trazem esta característica. Um dos mais conhecidos é o Pedro Malasartes, de origem portuguesa, profundamente enraizado no folclore popular brasileiro através do livro "Malasaventuras", escrito pelo paulistano Pedro Bandeira. João Grilo, personagem de Ariano Suassuna em O Auto da Compadecida, também carrega em si o jeitinho.No livro Dando um jeito no jeitinho, o prof. Lourenço Stelio Rega define jeitinho como uma saída para situações sem saída ou mesmo para uma situação que não se quer enfrentar, além disso, indica que o jeitinho não é só negativo (corrupção, levar vantagem, etc.), ele também tem um lado positivo. O autor demonstra isto indicando três características do jeitinho: inventividade/criatividade, função solidária e o lado conciliador do jeitinho. Fuente Wikipedia.

Ahora mi definición: 

Jeitinho: Cualidad mística o causalidad étnica por la cual, toda situación minimamente crítica acaba solucionándose sola.

 

Conversación Nº 1:

 

-          Me he dado cuenta cariño, que cada vez que alguien de mi entorno realiza un viaje por avión, llueve en destino.

-          ¿Ah si?

-          Sí,… cuando viajé a Moscú, llovió en el enlace en París, y a aterrizar en Rusia lo mismo. Sucedió algo parecido cuando vine a Sao Paulo,… llovió en Lisboa y en Guarulhos. Amén de otros casos.

-          Curioso, ¿no?

-          Sí… curioso…

Conversación Nº2:

-          Chicos, son las 22.00 del domingo… creo que tengo que ir a planchar la ropa, no me queda nada decente y mañana llega el Director General de la firma… no me puede ver de tejanos.

-          ¿Pero qué dices hombre? Vamos a pedir la saidera.

-          … ¡Dale!

Conversación Nº3

-          Buenas tardes,… quiero lavar mi coche,… ¿se puede?

-          ¿Un domingo,… a las siete de la tarde…? Hijo, no creo que encuentres ningún puesto en el que puedas lavar el coche en todo el Vale del Paraiba.

-          Pero… joder, mañana viene el Director General de la firma,… y mi coche es de empresa, como vea las cagadas de murciélago que lleva en la luna trasera, me corta los cojones, no me lo puedo permitir.

-          Como no llueva…

Hecho jeitinhero resolutivo:

-          Al día siguiente, a las 7 de la mañana, mientras compruebo que aún me queda una camisa limpia, agradezco haber entrado la ropa dentro, pues hubiera sido una lástima que los pantalones de pinza negros, que han salido perfectamente planchados de la lavadora, se hubieran mojado con la lluvia que está lavando mi coche.

Moraleja: Déjate llevar como una hoja seca en el cauce de un gran río. Tudo ficará certo.

La mano en el orinal

La mano en el orinal

            La tarde pintaba bien. Humo de cigarros, cerveza por doquier, buena compañía. Brasil había ganado a Chile por tres a cero… tres del mismo, el mismísimo Robinho.

            Cuando ya creía que la fiesta iba a acabar, mis colegas me comentaron que de allí no se movía nadie, que en media hora venía un tipo pegado a una guitarra, a cantar lo que no está escrito. La perspectiva de mi gordo culo repantigado, en el sofá de mi apartamento, me ayudó a no refunfuñar más de lo esperable.

            El artista llegó puntual. Desalojó la pequeña salita en la que nos encontrábamos y no invitó a sentarnos en la adyacente. Desmontó sus bártulos. Montó el equipo. Su compañero empezó a colocar sus dos tambores, uno al lado del otro, corrigiendo nimiamente, cada tres segundos, la posición de los mismos, con una inusitada puntualidad inglesa.

            Al rato empezaron a afinar… Y entonces, poco a poco, se empezó a mascar la tragedia.

            La guitarra nada más que emitía, a través de los altavoces, un chisporroteo molesto. El guitarrista parecía conocer el origen del problema. La pila de la guitarra, que servía para modular el volumen hacia los altavoces, no hacía buen contacto.

            Observé como, torpemente, cogía unas cuantas de esas servilletas de papel ásperas, típicas de los bares cutres. Hizo una pelota con ellas, e intentó utilizarlas a modo de refuerzo, en la hendidura que albergaba la pila,… con la pila dentro.

            Por la cara del individuo, vi claramente cómo se empezaba a cagar en la ley de resistencia de materiales, ya que, cada vez que intentaba introducir la pelotita de marras en el hueco, esta se aplastaba y no entraba. Probó millones de combinaciones, como tratando de convertir la pelotita en un amago de planeta cambiante, algo así como Solaris.

            Poco después, creo que empezó a cagarse en Einstein y la teoría de la capilaridad, ya que con el sudor de las manos, el papel se empezaba a desmenuzar…

            Todo el mundo reprobaba esta situación, chistaba y comentaba con sus compadres lo patético de la situación. Esto no hacía si no poner más nervioso al artista.

            Había que hacer algo, los tiempos del todo o nada habían vuelto. ¡COÑO, HABÍA QUE HACER ALGO, JODER! Y ese algo lo iba a hacer yo. Por España.

            Me levanté de un salto, gracilmente. Se oyeron oh’s! y ah’s! y caralho’s! El guitarrista me observaba con mirada ansiosa, sabiendo que solamente yo podía ayudarle.

            Grité: ¡Un momento! Al mismo tiempo, me llevé la mano derecha al bolsillo, y saqué el paquete de Marlboro, mientras que con la izquierda, asía tres servilletas de papel. Con un pequeño y rápido movimiento de muñeca, doble los papelillos y los metí dentro del chivato del paquete. Doble el chivato hasta formar un cuadrado tan perfecto como la vocalización de Stephen Hawking. Acto segudo, encendí mi mechero y prensé, gracias al calor de la llama, el plástico al papel.

            Finalizada la maniobra, me decidí a abrirme paso entre la gente, paralizada ante la exactitud de mis movimientos. Cogí la guitarra, e introduje el plástico en la hendidura. Devolví la guitarra, miré a los ojos del infeliz, y asentí.

            La guitarra empezó a sonar, y que me aspen si no creí oír a Dios. En ese momento, la gente aplaudió y me rodearon. El dueño del bar me regaló una birra. Corre por cuenta de la casa, chaval. Las tías hacían cola por comerme el rabo, de puro agradecimiento. Sus novios me decían si les podía tatuar mi nombre en su culo. Joder.

            Ésta, es mi historia.

Temas

Vivir en Brasil no está siendo tan diferente de vivir en España. Existen diferencias culturales e idiomáticas, por supuesto, pero no es tan complicado como vivir, por ejemplo en India o China.

La gente de España me pide que haga fotos, que explique cosas. Debido a que me olvidé la cámara en casa y a que, excepto las escapadas nocturnas a locales de los alrededores, solo trabajo, no suelo extenderme mucho en mis explicaciones. Pero bueno, supongo que si me siento a reflexionar, acabaré encontrando cosas que, bajo mi particular punto de vista, son dignas de explicar aquí. Así que allá vamos.

Passaros

Aún se me sigo mirando con curiosidad la cantidad de pájaros que hay por los alrededores de mi fábrica. Pero no me refiero a colorines y pardillos, sino a pájaros grandes, como buitres, águilas y demás.

Destacando entre todos, tenemos a Kaneda, bautizado así por mi persona, y solo llamado así por mí mismo. Es un Gaviao carcará... Se erige como guardián silencioso de la fábrica. Huraño y desconfiado, no he conseguido acercarme más que a 20 metros.

kaneda

Por otro lado, hay una bandada de pajarillos indeterminados (por ahora), que se suelen acercar a comer del césped y a pelear contra la imagen que se refleja en los cristales opacos de la entrada de la fábrica.

Español

Ineptos. En el mes y medio que llevo en Brasil, he llegado a la conclusión que nos consideran alemanes o ingleses. Aún no saben que África acaba en los Pirineos.

Además, existe una manía insana en aprender español, debido a la proximidad de Chile, Argentina y demás. Así que me han propuesto que dé clases a la gente de oficinas en el mes de Julio, cuando las universidades cierran. Todas las tardes dos horas. Les cobro poco, 30 R$ por día y grupo. Lo justo para el tabaco y las birras.

Voy a darles a leer textos en español... La tarea de decidir qué debía dar ha sido complicada. Pero al final me he decantado por tres autores, dos hispano parlantes y uno traducido. Reverte (los artículos del Semanal), Borges (esto me lo reservo para avanzados), y por supuesto Charles Bukowski (que sepan lo que es bueno).

Birra

Soy el puto amo. La verdad es que la fama de bebedores nos la tenemos ganada. Cuando los demás se arrastran, yo empiezo a notar el puntillo. A veces noto su mirada nerviosa, cuando ese escalofrío recorre sus cuerpos, el escalofrío con el que su cuerpo les dice basta. Entonces yo pido otra ronda.

Gasolineras

Protocolo de rellenado del depósito:

  • - Llego con las ventanillas bajadas, pitillo en la boca y hablando por el móvil.
  • - No me bajo.
  • - Se acercan, preguntan que qué quiero.
  • - Rellenan el depósito.
  • - Se vuelven a acercar, pago y me voy.
  • - Adoro Brasil.

Frío

Joder, que vayan a Soria, ¡sabrán lo que es frío! Voy en mangas cortas, y la gente con jersey de cuello vuelto.

Rock y pub's

Acierto a decir que lo que se lleva aquí es el rock, nacional o importado. Pero lo bueno es que la mayoría de locales tienen música en vivo. El otro día fuimos a uno que tocaba canciones de los 60, 70 y 80... ¡Y aceptaban peticiones! Casi lloro cuando dijeron que ese Smoke on the Water iba dedicado al Carioca Español.

Fútbol

Esto sí que es como me esperaba. El fútbol (el pan y el circo) es la base de este país, junto con la religión. En cuanto puse un pie aquí, me dijeron que me tenía que posicionar. Barajé muchos equipos: Palmeiras, Santos, Sao Paulo,... Pero cuando me hablaron del Corintians no me pude resistir: Losers, ladrones, arrastrados, sin ningún título importante en los últimos 23 años,... Que se le va a hacer, soy del Real Madrid.

El sábado me voy a verlos jugar contra el Paraná... Que no nos pase nada.

Por cierto, otra cosa extraña es que puedo hablar del Madrid sin que se me mire mal. Angelicos.

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Tres salas, tres ambientes

            Adaptarse a un país nuevo, con otro idioma, sin conocer a nadie, partiendo de cero… es complicado. Pero tal y como ya he comentado aquí, la gente de Brasil te lo pone fácil…

            La verdad es que siento como si la gente se preocupara realmente por mí. Además, siento como si la gente tuviera la imperiosa necesidad de mostrarte las maravillas que te rodean… Cómo si dijeran: “Mira tío, mi país, mi gente, estas en tu casa”…

            Gracias a esto, los tres últimos fines de semana han sido entretenidos. Pero entretenidos de maneras muy diferentes.

            Hace tres semanas estuve invitado al cumpleaños de la Directora Administrativa de mi empresa. La fiesta se celebraba en el majestuoso chalet de siete suites de su hermano, dueño de una importante empresa de elevadores de América Latina. El chalet está situado a las afueras de Campos de Jordao, un pueblo de gente de pasta, justo donde acaba el valle del Paraiba.

 

            Las vistas eran acojonantes. El tipo en cuestión había comprado la cima de una montaña, había serrado el pico y había puesto allí su casita. Fue una comida tranquila, pero muy amena, bebiendo vino español (dicen que en mi honor), y comiendo de tó.

            Falando falando, acabamos rotos a la una de la mañana. Se habló de lo bueno y de lo mano, de lo lejano y lo cercano, ya me entendéis.

 

            En resumen, fiesta tranquila, pero muy entretenida.

            Otro cantar han sido estas dos últimas semanas. El sábado pasado me invitaron a una barbacoa típica, donde tuve el placer de conocer a gente de mi edad (todos con pareja… snif) muy maja. Allí, entre otras viandas, me obligaron a probar el corazón de pollo. Me lo pusieron delante y me dijeron come con el ceño fruncido. La verdad es que me gustó… me comí dos pinchos de 7… no me odiéis y probadlos cabrones!

            Me enseñaron a jugar a un juego de cartas llamado Truco. Me comentaron que en Brasil no hay barbacoa sin cerveza y Truco… La verdad es que no me costó aprender, a la segunda ya les sorprendí, modestia aparte. Tened en cuenta que he ido a la facultad. Muy divertido. Cincuenta por ciento suerte y cincuenta por ciento tirarse el moco. Las dos cosas se me dan bastante bien.

            Entre pitos y flautas nos plantamos en la nueve de la noche. En ese momento se presentó Fabricio, hermano de Fabio, compañero de curro. Fabricio es periodista deportivo, y bastante conocido en Taubate (y todo el valle del Paraiba), y dijo que no podía ser que no hubiera salido de marcha. Así que cogió el móvil, me pidió nombre y apellidos y los repitió hablando con no se quién.

            Me dijo que estuviera listo en una hora, que me había conseguido pase para Mutley.

            Mutley es un music bar de Rock, dónde hay actuaciones en vivo de vez en cuando. La verdad des que no me puedo quejar. Por lo menos han tenido buen gusto… por ahora. Rage Against The Machine, U2, Metallica, Queen, y grupos por el estilo.

             Y la birra barata.

             Cuando abandonamos Mutley, las cinco parejas y yo, nos fuimos a un parque a comernos una burguer, preparada allí mismo por un tío con un carrito ambulante.

            Esta semana tenían muchos planes en mente. En principio me querían enseñar Ubatuba. Al principio la idea de desplazarme 90 kilómetros para ir a la playa no me resultó muy atractiva. Pero después de ver las fotos casi les pedí por favor ir esa misma tarde. Pero ahora hace un poco de frío… y mucho viento, con lo que quedamos ir más adelante.

 

            Posteriormente se barajaron más planes… Guaratingueta, ir a jugar a bolos, Sao Jose dos Campos… La primera opción fue la escogida. Pero se torció el viernes por la tarde.

            No obstante, me llamaron a las ocho de la tarde. Era Fabricio. En Quirirím (un pueblo de italianos próximo a Taubate), se había montado una fiesta remember de los 80 en el Machina 8… y por supuesto, había conseguido cinco entradas Gold. Vamos que nos vamos.

            Local amplio, con servicio muy bueno, pero la birra más cara (1,8 euros… carísima). La gente aquí era más pija… casi todos hablaban inglés… y en cuanto se enteraban que era catalán, todo el mundo quería comentar cosas de Barcelona. Casi todo me lo tomaba a broma… bailándoles el agua. A la única que le tuve que para los pies fue a una chica que me dijo que lo que más le gustaba de Barcelona era Gaudí… y que BCN tenía mucha suerte de que hubiera nacido allí. Nanai. Gaudí es de Reus. Nadie de Barcelona podría haber hecho lo que hizo Gaudí. ¿Mentiendes nena?

 

            Pues lo dicho, que me lo paso relativamente bien… Pero no deja de ser diversión para pasar el rato. Lo que de verdad hace grande a una fiesta, es disfrutarla a gusto con los guiños y las gracias de cada puto fin de semana. Y eso no lo encuentro aquí.

Cai

            Me he ido lejos, a más de 8000 kilómetros… Hablamos cada día, tú de tus cosas, yo de las mías, y seguimos entrelazando nuestras vidas.

Ya son nueve años, ha llovido mucho desde aquel 15 de Mayo de 1998. Hemos cambiado mucho (tu para mejor, ya lo sabes).

Te lo recuerdo todos los días. Te sigo felicitando cada mes, puntualmente, y cada 15 de Mayo. No hay dudas, no hay fisuras.

Con más o menos dinero, con grandes o pequeños planes, siempre he estado ahí, cada 15 de Mayo. Cada 15 de cada puto mes. Pero ahora no puedo, lo sabes. Y me dices que ya lo sabías cuando, aquél 4 de Diciembre del año pasado, te sorprendí con la noticia.

Como siempre me apoyaste, como en todo lo que he hecho en mi vida, sin cuestiones, sin comos ni porqués. Aún sabiendo lo que nos esperaba.

Aparcamos planes, postergamos nuestras vidas, irremediablemente unidas.

Pero la puñetera realidad es otra. Hoy no puedo abrazarte, no puedo mirarte a los ojos y repetirte una vez más cuánto te quiero. Y no sabes cómo quiero hacerlo.

Solo puedo mandarte palabras. Ni regalos, ni cenas, ni segundos que compartir. Pero son palabras que bien sabes tú, eres la única dueña.

Te quiero, te amo, te necesito. Y no me importa la espera. Volveré a abrazarte. Cerraremos nuestros planes.

T’estimu mol Cai!

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Sin haberme llamado

            No cojo el testigo de nadie, más que nada porque no me ha llegado… Pero por curiosidad, he abierto el libro que me estoy leyendo por la página 139 y me he leído el segundo párrafo. Que conste que no he llegado hasta ese punto en el libro. Pero me ha parecido interesante, tan interesante como para transcribirlo aquí.

            Se trata de Correspondencias, Noches de escupir cerveza y maldiciones, libro que recopila el cruce de cartas que hubo en los años sesenta entre Charles Bukowski y Sheri Martinelli (a saber, la editora que se atrevió a publicar parte de su obra cuando Hank era un completo desconocido.

 

            Estas cartas surgieron de la inicial negativa de Sheri a publicar el trabajo de Chinaski en un principio, alegando que sus escritos estaban repletos de ira, pero que no creía que hablar de la cotidianidad de un borracho, por muy atormentada que fuese, fuera interesante. Se puede resumir que estas cartas son un compendio de cómo Bukowski se movía por la vida y porqué escribía lo que escribía.

Agradezco a mi amigo Javi que me haya recomendado este libro.

“arden allí cosas más grandes que poemas o rubias de nailon y liguero, jodr, me refiero a las rubias jóvenes, Sheri, de noches de escupir cerveza y maldiciones; arden allí cosas más grandes que luchar por tu vida en un combate de 4 asaltos, los guantes que bombardean tus entrañas cuando lo único que quieres es amor?...¿o gente que cree que eres un cabrón por que puedes estar tirado en una habitación 3 semanas, con las persianas de la enfermedad echadas, sin el menor deseo de echar un vistazo a la cara de tu hermano? Dime,¿es eso locura? Arden allí cosas más grandes que cuando la música hinca las garras y se arrastra cual hormigas desde el suelo, asciende por los brazos, el pecho, el culo, y canta dentro de tu cabeza, canta palabras, palabras y amor locos, y todos los muros y los bosques de la música en llamas y tú te ríes raroborracho y te llegas a la máquina de escribir y todas las rubias locas y todos los guantes locos, Shakespeare tan cerca como el pimentero, Beethoven en el billetero junto al boleto de apuestas y el nombre de una puta, la sangre de los combates a 4 que surge como un aria, y sales por la PUERTA (la máquina puede esperar) a las cárceles, los antros, el tráfico loco como un zorro, los carteles desgarrados que gritan nombres de viejas amantes a través de la malaria del resuello,, y mira mira mira PUM, el camarero ya te clicha con su ojo de científico y las viejas putas se atildan frente al espejo, y la noche es estupenda, por dios por dios por dios, gramolas y gritos y el ciervo que arremete contra las ventanas, y tú has estado hablando por tu careto impío y lleno de cicatrices. Mientes sobre el último combate a 4 asaltos que ganaste en el 53, o recuerdas aquella vez que saliste en la misma revista que Lorca y Sartre y todos los demás. bueno, joder. todo eso es viejo. Pero también lo son las magnolias y las guerras y las montañas y las corridas de toros, y por todas partes llega el sonido y una mujer grita tu nombre y te ríes y no importa, y el camarero llega como Dios, el cielo embotellado, la caja registradora del infierno, y el purgatorio hasta las 2 de la madrugada, así que brinda por el toro muerto, el amor muerto, todo lo muerto frente a la mañana, mientras tus dedos se cierran lentamente en torno a la mentira y te la meten por el gaznate.” 

 

Hank, tú sí que sabías.

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